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☕️ Café y Estrategia♟️

De la intuición a la estrategia: el salto que necesitan muchos emprendimientos

Por: Dra. Ruth Alcántara


El primer sorbo…

Imagina la siguiente escena: una mujer está en su casa, celular en mano, acaba de recibir mercancía y decide subir una foto a sus estados: “Chicas, me llegaron blusas nuevas”.

En apariencia es algo cotidiano, una publicación más en WhatsApp o Facebook. Pero en realidad está ocurriendo algo profundamente interesante desde el punto de vista del marketing:  esa mujer está iniciando un proceso de comercialización, generando visibilidad para su producto, activando su red de contactos y creando oportunidades de venta… aunque quizá ella misma no lo identifique así. 

Muchos emprendimientos —especialmente los femeninos— comienzan exactamente de esta manera: con intuición. Y esa intuición, lejos de ser un defecto, suele ser la chispa que enciende el motor del emprendimiento.


💡 La idea clave…

En una investigación que realicé sobre microemprendedoras en Hidalgo, encontramos algunos datos reveladores sobre cómo operan muchos de estos negocios.

La mayoría de los emprendimientos femeninos: nacen por necesidad económica, operan con recursos limitados, dependen casi totalmente del trabajo de una sola persona y utilizan las redes sociales como su principal canal de venta 

Además, los datos actuales muestran que:

  • más del 70% vende principalmente por Facebook o WhatsApp
  • menos del 40% separa las finanzas personales del negocio
  • muchas no tienen una meta mensual de ventas definida 

Estos datos no hablan de incapacidad, hablan de algo distinto: una transición pendiente: el paso de la intuición hacia la estrategia.

Muchas emprendedoras poseen un talento extraordinario para detectar oportunidades, conectar con clientes y vender desde la emoción. Sin embargo, cuando el negocio depende únicamente de la intuición, el crecimiento suele ser inestable.


📊 La estrategia detrás…

En marketing solemos observar algo que podríamos llamar marketing casero y funciona así:

Imaginemos a una emprendedora que hace pasteles deliciosos. su familia y amigos comienzan a comprarle porque saben que tiene buen sazón…entonces decide venderlos.

Fija el precio “a ojo de buen cubero”, quizá un poco más barato que la pastelería cercana. Publica fotos en sus redes sociales, escucha a sus clientes y les pregunta qué sabores les gustaría probar. 

Todo eso es marketing, pero también depende totalmente del esfuerzo y la presencia constante de la emprendedora.

Por eso suelo explicarlo con una metáfora sencilla: El marketing casero es como cocinar sin receta, a veces sale delicioso porque tienes sazón… pero no siempre puedes repetir el resultado. La estrategia, en cambio, consiste en escribir la receta del negocio.

Por ejemplo, algo tan simple como calcular una meta mensual puede cambiar completamente la forma de operar un emprendimiento:

Meta de ingresos mensual ÷ precio promedio del producto = ventas necesarias al mes.

Este pequeño ejercicio transforma la lógica del negocio. Se pasa de esperar ventas… a planearlas. Además, también implica entender tres conceptos básicos del marketing:

  • Mercado y nicho: no vendes a todo el mundo, vendes a un tipo específico de cliente.
  • Propuesta de valor: no vendes un objeto, vendes el beneficio o la emoción que ese objeto genera.
  • Diferenciación: el motivo por el cual alguien decide comprarte a ti y no a otra persona.

Cuando estos elementos aparecen, el negocio deja de depender únicamente del esfuerzo diario y empieza a tener dirección.


🛍️ Para llevar…

El emprendimiento femenino no es una moda. Es, en muchos casos, movilidad económica silenciosa

Para miles de mujeres representa el sustento de sus hogares, aunque todavía enfrenten obstáculos importantes como el acceso limitado a financiamiento, redes empresariales reducidas o la sobrecarga de responsabilidades de cuidado.

Por eso es importante entender algo: la intuición es valiosa, pero la intuición sola no basta.

El crecimiento real de un emprendimiento necesita tres ingredientes: profesionalismo, estrategia y comunidad.

Porque cuando una mujer emprende, no solo está vendiendo productos, está construyendo autonomía económica. Y, cuando la intuición se encuentra con la estrategia, el emprendimiento deja de ser un esfuerzo solitario y comienza a convertirse en un proyecto sostenible.

Y recuerda: las ideas valen… cuando se convierten en acción.☕ Nos leemos en el próximo café ☕

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